Tipos de préstamos y como disponer de ellos

Tipos de préstamos y como disponer de ellos

En este artículo no vamos a tratar de las operaciones de financiación extraordinarias, las que sirven para financiar grandes proyectos de corporaciones y de administraciones públicas, como los créditos sindicados y las emisiones de obligaciones. Nos referiremos, más bien, a las operaciones crediticias más comunes, los tipos de préstamos que sirven para financiar a los particulares y a las pequeñas y medianas empresas.

En primer lugar debemos distinguir entre préstamos y créditos: en una operación de préstamo el banco entrega al financiado la totalidad del importe acordado, y a partir de este momento lo debe devolver en cuotas (normalmente mensuales) comprensivas de capital e intereses, hasta la total devolución del capital prestado. En los créditos, o más exactamente operaciones de crédito en cuenta corriente, comúnmente conocidos como «pólizas» por el instrumento legal en el que se formalizan, el banco pone a disposición del financiado un límite hasta el que puede disponer de su cuenta corriente, son muy útiles para la financiación del circulante de las empresas, el banco cobra unos intereses por las cantidades dispuestas y una comisión por las no dispuestas.

Tanto en préstamos como en créditos suele haber una comisión de apertura.

Los préstamos y créditos pueden concederse con garantía real o con garantía personal. Garantía real quiere decir que se hipoteca un activo real (normalmente un inmueble, pero también puede ser un barco) en garantía del pago de la operación. En cambio garantía personal quiere decir que se concede la financiación sin hipotecar nada, por la solvencia del deudor o de los avalistas, sean personas físicas o jurídicas, que garantizan la devolución del préstamo o del crédito.

Una variación de la garantía personal que se concede en los créditos a las empresas son las pólizas para el descuento de efectos comerciales, pero como que este tipo de documentos están prácticamente en extinción se suelen financiar pagarés o directamente facturas. En estos casos el financiador tiene en cuenta, no tan solo la solvencia del deudor, sino también la del librado. Si el descuento es de facturas también se conoce como confirming. Las pólizas se suelen contratar a un plazo de un año y su renovación dependerá del uso que se haya hecho y de un nuevo análisis de la solvencia del deudor.

Otra distinción que se debe hacer es en función de la finalidad del préstamo, los tipos de préstamos que los bancos suelen decir que son «finalistas» es decir que no se conceden por que sí, sino en función de para qué los pide el financiado. Las finalidades más comunes suelen ser para financiar una vivienda o para financiar el consumo. La principal diferencia estriba en el plazo y el precio del préstamo, en el consumo suelen ser 6 o 7 puntos por encima del Euribor y a un plazo máximo de 5 o 6 años, por ejemplo para la compra de un vehículo o un préstamo 400 euros a plazos, en cambio los préstamos para adquirir una vivienda son mucho más baratos pero a mucho más largo plazo, hasta 30 años o más.

Los préstamos se pueden contratar a interés fijo o variable. Normalmente los tipos de préstamos al consumo suelen ser a interés fijo. En cambio los préstamos para la adquisición de vivienda suelen ser a tipo variable. Si un banco ofrece un tipo de interés fijo para la financiación de una vivienda el deudor puede estar seguro de que el banco le está ofreciendo un tipo de interés lo suficientemente alto como para cubrir las eventuales subidas del tipo de interés interbancario o Euribor que pueda haber a lo largo de la vida del préstamo.

Los tipos de interés variables se componen de una base y de un diferencial. La base suele ser hoy en día el Euribor aunque en el pasado se utilizó mucho la conflictiva I.R.P.H. o Índice de Referencia de los Préstamos Hipotecarios. El diferencial, en función de la base, puede ser positivo, neutro e incluso negativo. Por ejemplo si la base es el Euribor el diferencial puede oscilar entre menos de un 1% y un 3%, pero si la base es el conflictivo IRPH (que ya incluye un diferencial) el diferencial debería ser cero o incluso negativo.

 

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Autor: Josep Mª Reichardt | Artículos - Linkedin de Josep Mª Reichardt
Josep Mª Reichardt es economista y MBA por E.S.A.D.E., asesor financiero y consultor del sector turístico. Ha sido Director Financiero en GrupCaixa, gestionando de carteras de seis Fondos de Inversión.

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