Los talleres artesanales son una de las soluciones del sevillano para su cocina

Los talleres artesanales son el aliado de un cliente sevillano que busca una cocina tradicional pero minimalista y más sostenible

La OCDE está formada por unos 38 países. Entre ellos está España y, precisamente, este punto del mapa al sur de Europa se distingue —como sólo unos pocos lo hacen— por su gastronomía. No es de extrañar que seamos, por detrás de Francia e Italia, la nación donde más tiempo dedicamos a degustar un buen plato. Para ser más exactos, cada día nos pasamos 2 horas y 6 minutos comiendo y bebiendo. Si tenemos esto en cuenta, comprenderemos por qué la cocina es, tal y como apunta el Barómetro de la asociación AMC, una estancia clave en la reforma del hogar español.

De hecho, aunque nuestro país no se ha quedado atrás a la hora de incluir en su oferta gastronómica las típicas franquicias norteamericanas que todos conocemos, 9 de cada 10 españoles prefieren cocinar en casa. Las principales razones son los beneficios saludables de la comida casera frente a la comida rápida y la posibilidad de prepararse uno mismo el manjar que le plazca en cada momento. Como se desprende de un estudio publicado por Statista, junto a Cataluña, Andalucía es la comunidad autónoma con más establecimientos dedicados a la comida (platos de cuchara incluidos).

Ante este panorama, algunas tiendas con años de experiencia en la aplicación manual de barnices y lacados han decidido, con el tiempo, dar un salto hacia delante en su trayectoria corporativa y ofrecer un catálogo de muebles de cocina en Sevilla que, además, cumplan las medidas de sostenibilidad promovidas por la International Organization for Standardization.

Enseguida, analizamos los gustos y las preferencias del ciudadano sevillano a la hora de amueblar su cocina.

¿Qué busca el sevillano cuando reforma su cocina?

Sevilla tiene un color especial y también un apellido rimbombante. Es la tierra donde nació Machado, cuyas palabras (si no lo hacen ya) deberían resonar en la mente de todo sevillano: «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero». La huerta nos lleva ineludiblemente al trabajo en el campo y, con él, al regreso a una época donde la sociedad se movía con más lentitud y donde los talleres artesanales bullían. Precisamente, esto es lo que busca el sevillano: tranquilidad en el hogar, además de tradición; no sólo en el estilo, sino también en los acabados.A este afán por el estilo clásico, hay que sumarle el encarecimiento del metro cuadrado en la capital, lo que lleva al sevillano a buscar soluciones prácticas como los muebles con doble funcionalidad, que ahorran espacio y encajan en un estilo minimalista en el que lo superfluo ha sido reducido a la mínima expresión. Para lograr este propósito sin sacrificar la elegancia, las empresas de reformas integrales y decoración de cocinas utilizan en sus diseños colores claros que, como el blanco, aumentan la sensación de amplitud.También abogan por instalar en el centro de la cocina una isla que, por un lado, proporcione una superficie de trabajo para cocinar, comer, leer, trabajar… y, por el otro, ofrezca suficiente espacio de almacenamiento. El estilo minimalista de la cocina sevillana del siglo XXI defiende el uso de superficies lisas, libres de texturas que puedan saturar visualmente al comensal.En este contexto en el que la tradición se fusiona con la practicidad más absoluta, el uso de muebles fabricados a medida es clave. Esta clase de propuestas tan personalizadas está disponible en negocios de toda la vida como Barnizados García e Hijos, una carpintería artesanal en Sevilla cuyos orígenes se remontan a la década de los 90. En total, llevan más de 30 años diseñando y fabricando cocinas personalizadas en Sevilla y Dos Hermanas, donde se ubica el taller original de don Manuel García Ponce y donde también se hallan las instalaciones, ahora más grandes, en el polígono industrial La Isla.

Distinción y piezas únicas que respetan el medioambiente

Para equilibrar el presupuesto, los sevillanos y, en general, los españoles combinan en la cocina mobiliario fabricado en serie por marcas nacionales como BC3 Cocinas —con la que colabora Barnizados García e Hijos— con armarios, encimeras y piezas exclusivas (mesas, sillas, cajoneras…) con sello artesanal. De este modo, las características algo estándar de la producción en serie —generalmente, más económica— se fusionan con las piezas exclusivas que pueden entintarse en alguno de los tonos de la carta de colores NSC que utiliza Barnizados García e Hijos.

Los tonos quebrados, combinados con colores terrosos, crean cocinas acogedoras y cálidas. Quienes buscan algo más moderno y ecléctico pueden combinar muebles en crudo con armarios, mesas y sillas que aporten una nota de color rojo, naranja o mostaza. Asimismo, el consumidor actual —más preocupado por el medioambiente— también busca propuestas sostenibles para la cocina.

Aparte de contar con el título de empresa artesana otorgado por la mismísima Junta de Andalucía, Barnizados García e Hijos también ha sido distinguida con las certificaciones ISO 900 e ISO 14001. Mientras que la primera acredita la calidad y distinción de su mobiliario, la segunda confirma que la empresa ha implementado medidas con las que minimiza la huella de carbono y el impacto que su actividad pudiera ocasionar en los entornos naturales.

Como parte de su propuesta comercial, esta tienda de cocinas en Sevilla le sugiere al cliente reciclar sus muebles como parte de un proceso de reforma y decoración de cocina más sostenible y económico. Su equipo incluye expertos familiarizados con la restauración de muebles antiguos, cuya madera suele ser de una calidad superior. Se trata de otra forma más de fusionar tradición con minimalismo, sostenibilidad y distinción, pues los muebles restaurados se convierten por sí mismos en piezas únicas.

Las ventajas de los talleres artesanales en la cocina sevillana

La Junta de Andalucía calcula que, en toda la comunidad, hay 170 talleres artesanales. Entre ellos, figura el que fundó en su día D. Manuel García Ponce, cuyos descendientes, a pesar de haberse adaptado a los tiempos modernos con la automatización de ciertas tareas, siguen abogando por el diseño y la fabricación de cocinas a medida en Sevilla con piezas teñidas, barnizadas y lacadas a gusto del sevillano.Algunos de los puntos fuertes que diferencian esta clase de empresas de las grandes cadenas de cocinas de fabricación industrial se resumen en:

  • Revalorizar la vivienda con una inversión inicial inferior.
  • Sostenibilidad y ahorro económico garantizados gracias al reciclaje y a la restauración de puertas, armarios, mesas y sillas de cocina.
  • Resultado 100 % personalizado con tintes, barnices y lacas que actualizan el mobiliario antiguo. Esto alarga su vida útil y aporta un toque distintivo a la cocina.
  • Con la fabricación de muebles de cocina a medida, no hay dos piezas iguales. El resultado final es único.
  • Los programas de diseño 3D permiten contemplar el resultado final antes de iniciar el proceso de fabricación. De este modo, los cambios que el cliente desea realizar se efectúan antes de ponerse manos a la obra con la reforma o la instalación de la nueva cocina.

Autor: Redacción Técnica | Artículos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies